La industria metalúrgica profundizó su cuadro de retracción al registrar en agosto una caída interanual del 6,1% y un descenso mensual del 3,9%, según los últimos datos oficiales del sector. Con este resultado, la actividad acumula un deterioro del 5,6% en lo que va del año, ubicándose en niveles mínimos comparables con los registros del período de restricciones sanitarias de 2020.
El informe del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) expuso un uso acotado del aparato productivo: la utilización de la capacidad instalada retrocedió al 39,6%, lo que representa una baja de 5,2 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. La contracción afectó de manera transversal a la totalidad de los rubros industriales y sus cadenas de valor, destacándose los desplomes en Bienes de Capital (-11,1%) y Fundición (-7,9%), donde las plantas operativas reportan parálisis por falta de pedidos y debilidad en la demanda.
Fuerte impacto laboral con foco en la región
El escenario recesivo se trasladó de forma directa al mercado de trabajo. El empleo en el sector metalúrgico anotó una baja interanual del 2,5% a nivel nacional, con un impacto marcadamente severo en las provincias industriales de la región central del país:
- Entre Ríos: Lideró la caída del empleo del sector a nivel nacional con un retroceso interanual del 8,8%.
- Córdoba y Buenos Aires: Registraron contracciones del 7,8% y 7,3% respectivamente, afectadas por la paralización de pedidos y la mayor presión de productos importados.
- Santa Fe y Mendoza: Presentaron disminuciones del 4,4% y 0,8% en sus nóminas laborales.
Asimismo, la contracción se acentuó en las cadenas de valor vinculadas a la Construcción (-9,3%) y a los bienes para Consumo Final (-8,8%). Sectores clave como Carrocerías y remolques (-6,6%), Autopartes (-6,4%), Equipos eléctricos (-4,4%) y Maquinaria agrícola (-2,7%) acompañaron la tendencia negativa.
Capacidad ociosa y tensiones financieras en las pymes
Desde la conducción de ADIMRA advirtieron que casi seis de cada diez unidades productivas permanecen inactivas en los talleres y fábricas del país. La falta de dinamismo interno y la baja en las ventas comenzaron a comprometer la cadena de pagos del entramado industrial: el 10,3% de las empresas pymes del rubro ya registra atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones financieras y operativas.
Ante esta coyuntura, los representantes del sector industrial remarcaron la urgencia de establecer condiciones macroeconómicas que permitan amortiguar la pérdida de puestos de trabajo, frenar el deterioro de las pymes regionales y propiciar una recuperación sostenida de la inversión y la producción.
