En una nueva exposición pública frente a la Casa de Gobierno en la Plaza Mansilla de Paraná, el gobernador Rogelio Frigerio encabezó el acto de entrega de nuevos vehículos, armamento y tecnología para la Policía de Entre Ríos. La inversión, informada en más de 368 millones de pesos, reabre la discusión política sobre si estas entregas periódicas responden a una planificación de seguridad sostenible o si constituyen paliativos de alto impacto mediático frente a la creciente preocupación ciudadana por el delito en la provincia.
El acto contó con la presencia del ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, y el jefe de la fuerza provincial, Claudio González. Durante la presentación, el mandatario ratificó el rumbo de su gestión en materia de seguridad y defendió las recurrentes convocatorias en la explanada oficial: «Ya creo que perdí la cuenta de cuántas veces nos encontramos acá en esta misma plaza presentando equipamiento, patrulleros para nuestra Policía. En esta idea que tenemos desde el primer día de cuidar a los que nos cuidan», aseveró Frigerio, al tiempo que enfatizó el objetivo prioritario de evitar el avance del narcotráfico y el crimen organizado en el territorio entrerriano.
El paquete de inversión anunciado abarca unidades cero kilómetro, vehículos de emergencia y la recuperación operativa de móviles decomisados. Según precisó el Ejecutivo, la flota incluye vehículos incautados en procedimientos contra el narcotráfico y el abigeato, reasignados a áreas operativas y a la Policía Rural. A su vez, el equipamiento táctico suma 10 fusiles de última generación, pistolas de baja letalidad, escudos y material defensivo para los grupos de asalto.
Aunque el discurso oficial enfatiza el destino de los recursos públicos hacia el combate de la delincuencia, el recurrente escenario de la Plaza Mansilla como vidriera de gestión expone la permanente tensión política en Entre Ríos entre la propaganda institucional y la eficacia real de las políticas de prevención del delito.
