Un bombardeo israelí contra un edificio residencial en Ciudad de Gaza provocó la muerte de al menos cinco personas, entre ellas cuatro mujeres, según confirmaron los servicios de emergencia locales. Entre las víctimas fatales se encuentran Maisa Abu Dawoud y su hija Mary, pertenecientes a la histórica minoría cristiana del enclave palestino. Según fuentes de seguridad citadas por medios internacionales, el objetivo de la operación habría sido Ali Al Amoudi, un relevante dirigente en la línea de sucesión de Hamás, aunque las autoridades locales no confirmaron su presencia entre los fallecidos ni las fuerzas israelíes emitieron un comunicado oficial.
El impacto destruyó la estructura del inmueble y generó conmoción entre los residentes, quienes denunciaron explosiones continuas durante la madrugada y el rescate de cuerpos entre los escombros. Este episodio se enmarca en una escalada de ofensivas aéreas por parte del ejército de Israel, bajo el argumento de detener el rearmado de las milicias armadas. Sin embargo, los constantes ataques continúan golpeando de manera directa a la población civil y comprometen la frágil estabilidad de los acuerdos de cese del fuego negociados por la comunidad internacional.
Desde la instauración del último alto el fuego en octubre de 2025, funcionarios de salud de la Franja reportaron más de 1.400 palestinos fallecidos por acciones militares, mientras que Israel informó la muerte de cuatro de sus soldados. La persistencia de los bombardeos y la paralización en los planes de reconstrucción del territorio evidencian la incapacidad de las potencias mediadoras para frenar la pérdida de vidas humanas, profundizando una crisis humanitaria que sigue cobrándose víctimas inocentes sin una solución diplomática a la vista.
