La misteriosa desaparición de Camila Castro, de 26 años, pone una vez más bajo la lupa el funcionamiento de los protocolos de búsqueda y la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad en Entre Ríos. La joven fue vista por última vez el jueves por la tarde y, hasta el momento, no existen precisiones concretas sobre su paradero, lo que mantiene en vilo a sus tres hijos y expone la vulnerabilidad que atraviesan los ciudadanos ante situaciones de emergencia.
La alerta se encendió cuando Camila no se presentó a retirar a sus tres hijos (de 11, 9 y 5 años) de la escuela, alrededor de las 17:10. Su familia, que descartó tajantemente una ausencia voluntaria sin previo aviso, radicó la denuncia formal ante la Comisaría 13° tras confirmar que su teléfono celular se encontraba apagado.
Los últimos rastros y la lentitud institucional
De acuerdo con la reconstrucción aportada por sus allegados, Castro estuvo en un domicilio de calle Pringles al 80 antes de dirigirse a la casa de una amiga. Cerca de las 17:40, habría abordado un vehículo solicitado a través de una aplicación de transporte, conducido presuntamente por un hombre de 58 años domiciliado en la provincia de Santa Fe.
A pesar de que la denuncia movilizó la intervención de la Fiscalía de Paraná y el sistema 911 para el análisis de cámaras de seguridad y cruce de llamadas, la familia reclama celeridad en el rastreo del trayecto del vehículo y la identificación del chofer. Los niños quedaron temporalmente al cuidado de su padre mientras sus familiares intentan reconstruir sus últimas horas.
Al momento de su desaparición, Camila vistió la ropa informada en las imágenes difundidas por la Policía. Se apela a la colaboración de la comunidad: cualquier dato debe ser reportado al 911 o al teléfono (0343) 154 535710.
