A poco de iniciar el ciclo previo a los comicios presidenciales, un informe de la consultora QSocial reveló que la opinión pública argentina se encuentra atrapada en un peligroso empate de temores. Según el relevamiento, la incertidumbre que genera la posibilidad de una reelección de Javier Milei en 2027 pesa hoy en la sociedad exactamente con la misma intensidad que el rechazo al eventual regreso del peronismo. La paridad expone cómo la dirigencia política busca consolidarse a través del espanto cruzado antes que con propuestas de fondo para resolver la crisis socioeconómica.
El estudio, basado en 1.645 casos relevados a nivel nacional por el analista Lucas Klobovs, muestra cómo el principal activo electoral del oficialismo —el rechazo a la gestión anterior— comenzó a erosionarse en el último año. Con movimientos iniciales como la confirmación de Axel Kicillof de competir por el espacio opositor y la ratificación previa del propio Milei de buscar un segundo mandato, la escena política empieza a estructurarse sobre un escenario de fuerte desgaste institucional.
El equilibrio del rechazo y el peso del voto de descarte
Las mediciones elaboradas por la consultora exponen la profundidad del desencanto social:
- Retroceso país: Un 49% de los encuestados sostiene que un segundo período de Milei representaría un retroceso para la Argentina, mientras que el 46% opina lo mismo en caso de un retorno del Partido Justicialista.
- Percepción de empeoramiento: Ante la consulta sobre qué escenario resultaría peor para la nación, el 45% señaló la continuidad del modelo libertario frente al 43% que optó por el peronismo.
- Segmento independiente: Entre los electores que no se identifican con ninguno de los dos bloques, el rechazo es parejo: un 40% considera peor la opción de Milei y un 41% la del peronismo, dejando a un 19% en situación de indefinición.
El reporte destaca además una señal preocupante para el sistema democrático: el 50% de la población admite estar dispuesta a votar a una opción que «no le gusta del todo» con el único fin de evitar la victoria de la fuerza que más rechaza. Ante un cuatro por ciento del electorado que repele a ambos polos en forma simultánea, la contienda electoral amenaza con transformarse en una disputa por la manipulación del miedo y no por la construcción de alternativas reales para las provincias.
