La profunda transformación en las dinámicas de comercialización del sector agropecuario golpea de lleno a las instituciones tradicionales de la provincia. La Bolsa de Cereales de Entre Ríos confirmó que atraviesa una severa crisis financiera provocada por la caída drástica en la concreción de contratos bajo su órbita, una situación que la obliga a ejecutar un agresivo plan de reestructuración para evitar el colapso operativo.
La pérdida de centralidad de la entidad en el mercado de granos se tradujo en una merma crítica de recursos, acelerando decisiones drásticas como la desvinculación de su gerente general, Manuel Villagra, y el remate de parte de su patrimonio inmobiliario. El proceso expone cómo los cambios en las formas de operar de los grandes actores del agronegocio marginan a los organismos de contralor e intermediación regional.
Despidos directivos y liquidación de patrimonio en Paraná, La Paz y Nogoyá
A través de un comunicado firmado por su presidente, Diego Camuñas, la Comisión Directiva oficializó la salida de Villagra tras años al frente de la gestión ejecutiva. Sin embargo, el ajuste no se detiene en el plano del personal: el Consejo Directivo convocó a una Asamblea Extraordinaria para el mes de octubre en su sede de Paraná, donde solicitará la autorización de los socios para desprenderse de activos estratégicos:
- Inmueble urbano: La venta de la propiedad ubicada en calle San Martín 553, en pleno centro de la capital provincial.
- Campos en La Paz: La liquidación de un predio de 192 hectáreas situado en la localidad de Alcaraz Segundo.
- Tierras en Nogoyá: La enajenación de una fracción rural de 72 hectáreas en dicho departamento.
El repliegue de una de las entidades históricas del campo entrerriano pone de manifiesto la concentración del mercado agrícola y la vulnerabilidad de las estructuras institucionales provinciales ante las nuevas reglas impuestas por los intermediarios globales del sector.
