En un encendido discurso durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó un balance de su agenda de seguridad exterior signado por posturas tajantes y el despliegue de la fuerza militar. El mandatario advirtió directamente a la República Islámica de Irán sobre las opciones que evalúa Washington para los próximos meses: alcanzar un acuerdo sobre su programa estratégico o enfrentar una ofensiva de alcance definitivo.
Durante su intervención en Nueva York, el jefe de Estado norteamericano se adjudicó la neutralización del programa nuclear iraní mediante operaciones militares recientes y sostuvo que la economía de Teherán se encuentra severamente afectada por el bloqueo y las sanciones económicas. Según su exposición, la administración estadounidense mantendrá la presión diplomática y armada sobre el Golfo Pérsico para impedir el desarrollo de armamento atómico en la región.
En su alocución, el presidente repasó además distintos frentes geopolíticos. Destacó la intervención en Venezuela —donde hizo referencia a operaciones militares y a la posterior firma de acuerdos energéticos para la explotación hidrocarburífera— y la designación de los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas para habilitar acciones armadas en aguas internacionales.
Asimismo, la administración estadounidense fijó posición en el debate sobre las nuevas tecnologías al rechazar categóricamente cualquier intento de regulación o imposición de marcos tributarios globales sobre la inteligencia artificial, tecnología a la que el mandatario propuso denominar «superinteligencia». Trump enfatizó que Estados Unidos mantendrá el liderazgo operativo en la competencia tecnológica frente a potencias rivales como China, priorizando el desarrollo industrial sin restricciones internacionales.
