En respuesta a la emergencia climática potenciada por el fenómeno de El Niño y la proliferación masiva de insectos en la región, la Municipalidad de Paraná concretó la compra de 40.000 unidades de repelente orientadas a proteger a las familias de mayor vulnerabilidad social. La iniciativa, gestionada mediante un acuerdo institucional con el Banco de Alimentos, busca interponer una barrera sanitaria en las zonas de mayor riesgo biológico antes de que se registren brotes autóctonos de la enfermedad. La distribución operativa se efectiviza a través de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) y los equipos territoriales de la Secretaría de Salud municipal.
Desde la Secretaría de Desarrollo Humano, conducida por Enrique Ríos, confirmaron que los insumos están destinados tanto a la población asistida como a los brigadistas y personal de campo que ejecutan las tareas directas de contención ambiental. Por su parte, la titular de la cartera de Salud, Claudia Enrique, precisó que, si bien la densidad poblacional de mosquitos en la capital entrerriana es elevada, aún no se reportan casos confirmados de dengue. En paralelo a la entrega de productos, el municipio puso en funcionamiento la red de ovitrampas para monitorear la reproducción del vector Aedes aegypti y anticipar posibles focos epidemiológicos.
Las autoridades sanitarias enfatizaron que el uso riguroso del repelente resulta crucial en pacientes febriles o con sintomatología compatible para bloquear la cadena de contagio en la comunidad. Las cuadrillas de salud priorizan los abordajes territoriales en áreas críticas como bordes costeros, humedales y cuencas urbanas, donde se efectúa un seguimiento personalizado a personas embarazadas y grupos de riesgo. Frente a un escenario ambiental complejo, la distribución de insumos preventivos se erige como una medida básica que debe complementarse de forma indispensable con el descacharrado y la responsabilidad ciudadana.
