La inminente llegada del papa León XIV a la Argentina desencadenó un despliegue de recursos estatales y operativos de transporte de enorme magnitud en la zona central del país. Entre las medidas adoptadas, el Gobierno nacional entregó 24.000 tarjetas SUBE con beneficio de pase libre a la Conferencia Episcopal Argentina, destinadas exclusivamente a los colaboradores acreditados para los eventos en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján. Este esquema de gratuidad, vigente del 6 al 13 de noviembre, garantiza el uso ilimitado de colectivos, trenes y subtes sin costo alguno, en momentos donde la ciudadanía del interior afronta tarifas de transporte cada vez más restrictivas.
El dispositivo logístico contempla además el traslado especial de unos 4.000 voluntarios hacia la basílica de Luján, donde el pontífice oficiará su misa de cierre antes de partir hacia Perú. Para absorber el caudal de fieles, el Ministerio de Transporte dispuso que las líneas de colectivo y las formaciones ferroviarias operen con frecuencias de día hábil en jornadas atípicas, sumando refuerzos en horarios nocturnos y de madrugada sobre las principales líneas urbanas y suburbanas. Pese al despliegue, el esquema provocará modificaciones de servicio y afectaciones a los usuarios habituales del Área Metropolitana.
Por estrictas razones de seguridad impuestas por las fuerzas operativas, se determinó el cierre de estaciones emblemáticas como 3 de Febrero y Lisandro de la Torre, además de la implementación de recorridos reducidos en los ramales Mitre y San Martín en franjas pico. La masiva inyección de recursos y la reconfiguración del sistema público para un evento religioso ponen nuevamente en debate las prioridades en la asignación de Fondos del Estado. Mientras las provincias sostienen los costos de la movilidad sin asistencias extraordinarias, la capital nacional adapta su red logística de forma integral para garantizar el movimiento de la comitiva y sus colaboradores.
