El gobierno norteamericano descartó cualquier intervención directa en la salida del excandidato presidencial del territorio sudamericano hacia el estado de Florida. La confirmación del visado oficial otorgado por la administración de Donald Trump permitió el ingreso regular del dirigente conservador y sus allegados.
Marco Rubio argumentó en una conferencia de prensa que la Casa Blanca se limitó a autorizar la estadía en suelo estadounidense tras verificar los documentos. Las explicaciones del secretario de Estado surgieron en respuesta a las demandas presentadas por congresistas de la bancada opositora en Washington.
La maniobra de traslado involucró un vuelo privado que despegó desde la frontera argentina en Puerto Iguazú con destino al norte del continente. Los reclamos de legisladores demócratas apuntaron a determinar la posible intervención de funcionarios consulares norteamericanos desplegados en dependencias diplomáticas regionales.
El presidente estadounidense manifestó públicamente que el senador brasileño podrá permanecer en el país durante el tiempo que considere necesario ante la persecución judicial. Las restricciones de viaje dictadas por los tribunales de Brasilia no impidieron la travesía aérea organizada a través de la zona limítrofe.
El Congreso de Estados Unidos fijó un plazo límite para recibir los informes requeridos a los organismos internacionales responsables del control fronterizo. El seguimiento de la causa internacional continuará marcando la agenda política y diplomática entre las distintas naciones involucradas en el caso.
