El gobierno de Emmanuel Macron restringió los recorridos de las marchas hacia la periferia en París y otras 65 ciudades. Los comercios blindaron sus vidrieras tras los antecedentes de saqueos ocurridos semanas atrás.
Un amplio dispositivo de 70.000 policías y gendarmes fue desplegado este sábado en Francia para custodiar las marchas convocadas por el aumento del costo de vida y el reclamo por los servicios públicos, en una jornada donde las autoridades impusieron fuertes restricciones de circulación para evitar destrozos.
Tras los violentos episodios del pasado 17 de octubre, que terminaron con cientos de comercios dañados e incendios en la vía pública, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió sobre un «riesgo muy elevado» de choques al anochecer. Las prefecturas locales denegaron los permisos para marchar por los centros comerciales y financieros; en la capital gala, el trazado fue desplazado hacia el perímetro entre Porte de Bagnolet y Porte de Charenton. Frente a esta situación, la Alianza del Comercio reportó el blindaje preventivo de locales en sectores sensibles como la zona de la Ópera parisina.
A pesar de los incidentes aislados registrados en la capital, las autoridades informaron que la mayoría de las 350 movilizaciones previstas en el territorio nacional comenzaron de manera ordenada bajo estricta vigilancia policial.
