En un nuevo pico de intensidad militar en el conflicto de Europa del Este, las Fuerzas Armadas de Rusia ejecutaron una vasta ofensiva combinada con misiles aéreos y drones de largo alcance contra nodos logísticos, instalaciones portuarias, buques mercantes y el sistema energético de Ucrania. La operación de bombardeos masivos impactó principalmente en la capital, Kiev, y en puntos neurálgicos de la región costera de Odesa, en el mar Negro.
El informe emitido por el Ministerio de Defensa ruso justificó las incursiones alegando que los blancos destruidos estaban directamente vinculados al suministro y logística de las tropas ucranianas. En Kiev, el ataque alcanzó el centro logístico EKO-Avtotechnics en Gatne, señalado por Moscú como un centro de distribución de bienes de doble uso. En tanto, en los puertos de Yuzhni y Chornomorsk (Odesa), las fuerzas rusas aseguraron haber neutralizado dos buques de carga con armamento occidental y una terminal de bombeo de combustible. Por su parte, autoridades locales de Odesa denunciaron que la incursión afectó infraestructura civil, dejando al menos un muerto y cinco heridos.
Mediación internacional en medio del fuego
Mientras las acciones bélicas se recrudecen como represalia tras los cruces sobre territorio ruso, la actividad diplomática busca abrir ventanas de negociación:
- Misión de la Casa Blanca: Fuentes internacionales y confirmaciones del gobierno ucraniano señalan que los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner prevén viajar este fin de semana a Moscú y Kiev para entablar consultas sobre un posible acuerdo de paz.
- Respaldo europeo: Desde la Comisión Europea, el portavoz Christian Wigand expresó que la Unión Europea apoya y celebra todos los esfuerzos diplomáticos destinados a alcanzar una resolución duradera, manteniendo contacto permanente con la administración norteamericana.
- Postura del Kremlin: Pese a los anuncios de visitas bilaterales coordinados por las partes, la administración rusa ha mantenido la cautela sin confirmar oficialmente la agenda de los diplomáticos en su territorio.
El despliegue de ataques estratégicos sobre los recursos energéticos y logísticos vuelve a poner a prueba la resistencia de Ucrania, mientras la diplomacia internacional intenta acelerar las mesas de diálogo en un escenario sumamente volátil.
