El estrés financiero en los hogares no da tregua y vuelve a encender los alarmas en el sistema económico. Tras la breve tregua registrada en junio, el nivel de atraso en los pagos del crédito familiar volvió a incrementarse en julio hasta alcanzar el 12,9%, según los datos relevados en el último informe sobre bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El indicador, que escaló 0,1 puntos porcentuales en la medición mensual, se posiciona en su cota más elevada en más de dos décadas. El deterioro del poder adquisitivo y el costo del financiamiento explican la duplicación interanual de este ratio, que hace doce meses se ubicaba en un 5,6%, marcando una brecha de 7,3 puntos porcentuales que expone la creciente fragilidad del consumo.
En el sector corporativo, la irregularidad crediticia de las empresas mostró un comportamiento más acotado al ubicarse en el 3,6% (con una suba mensual de 0,1 p.p.). Con estos parámetros, la mora consolidada del crédito total al sector privado alcanzó el 7,7%. Desde la autoridad monetaria explicaron que este leve repunte responde a la combinación de una caída real en el saldo total financiado junto con un incremento en la cartera irregular, aunque este último proceso muestra signos de desaceleración.
Pese a los niveles récord de mora corriente, la probabilidad de incobrabilidad estimada (PDE) mostró una ligera mejora general al bajar 0,2 p.p. y situarse en el 2,4%. Para las familias, esta métrica descendió al 3,9%, mientras que en el sector empresarial se mantuvo estable en torno al 1,1%, reflejando que, aunque los plazos de pago se estiran al límite, la voluntad de cancelación sigue conteniendo un quiebre sistémico del crédito.
