El freno económico del país impacta de lleno en Entre Ríos y deja al descubierto el deterioro social en sus principales aglomerados urbanos. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el desempleo avanzó en el segundo trimestre de 2026 en Gran Paraná y Concordia, en sintonía con la suba nacional que escaló al 7,9%, la cifra más alta registrada desde 2021.
En la capital provincial y sus localidades metropolitanas, la tasa de desocupación escaló al 6,7%, lo que representa un salto de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. La caída del empleo formal se refleja en la paralización de la oferta laboral: la tasa de empleo cayó al 43,3%, mientras que más del 20% de la población ocupada busca desesperadamente otro trabajo para llegar a fin de mes.
Por su parte, Concordia registró una desocupación del 6,1%, marcando un alza interanual de 0,7 puntos. Aunque este aglomerado mostró una leve suba en la tasa de empleo (39,4%), el fenómeno esconde una precariedad galopante: la subocupación trepó al 9,1% y la enorme mayoría de ese segmento exige sumar horas de trabajo ante ingresos golpeados por la inflación.
La crisis del empleo no es exclusiva de la provincia, sino el síntoma de un modelo nacional donde la informalidad roza el 45% a nivel país y la pérdida de puestos registrados no da tregua. La tensión económica se siente fuerte en las calles entrerrianas: en Paraná, la suspensión y desarme de programas sociales moviliza a organizaciones que reclaman soluciones inmediatas para contener a miles de familias que quedaron fuera del sistema.
