La Organización Mundial de la Salud confirmó que carece de la información técnica necesaria para realizar una evaluación de riesgo sanitario tras el fallecimiento de una trabajadora en un instituto de investigación en Rusia. La profesional murió tras padecer un cuadro de neumonía grave, lo que desencadenó el aislamiento preventivo y el control médico de casi doscientas personas que mantuvieron contacto directo con la víctima.
Frente a la opacidad del episodio, el organismo multilateral solicitó formalmente al gobierno ruso precisión sobre los análisis de laboratorio ejecutados, la identificación del patógeno y el estado de los contactos estrechos. Desde el Kremlin rechazaron la existencia de un peligro epidemiológico o de una eventual filtración biológica, asegurando que no se detectaron agentes de alto riesgo ni antecedentes de brotes en la zona afectada.
El pedido de informes de la OMS apunta a esclarecer las causas de las severas medidas de contención aplicadas y a descartar el contagio de bacterias altamente transmisibles como la Yersinia pestis. La falta de transparencia oficial vuelve a encender la alarma de la comunidad científica internacional respecto a los protocolos de seguridad en laboratorios de alta complejidad e investigación epidemiológica.
