El Gobierno de Entre Ríos oficializó la creación del Programa Provincial de Entrenamiento Laboral (PPEL) mediante un decreto firmado por el gobernador Rogelio Frigerio. La medida reestructura el antiguo esquema de empleo para sustituirlo por un modelo centrado en pasantías en el sector privado y subsidios estatales a empresas, abriendo interrogantes sobre el alcance real de la estabilidad laboral prometida frente a la precarización del mercado.
La iniciativa, financiada con una partida inicial de 498,7 millones de pesos, se divide en dos líneas operativas: «Entrenados», que otorga becas temporales a personas desempleadas para realizar prácticas en firmas comerciales y cooperativas, y «Entrenados Match», un mecanismo mediante el cual el Estado provincial pagará parte de los salarios de quienes sean incorporados de forma registrada. El esquema permite que las propias empresas definan los perfiles de capacitación según sus conveniencias operativas.
El lanzamiento del PPEL derogó de manera definitiva el histórico programa «Entre Ríos Trabaja» para adecuar los recursos públicos a la lógica de demanda del sector productivo. Sin embargo, la brevedad de los ciclos de entrenamiento —que caducan el 31 de diciembre sin garantizar continuidad automática— reaviva el debate sobre si los fondos del Tesoro provincial servirán para generar puestos de trabajo genuinos o para abaratar los costos operativos empresarios.
