Un tiroteo en la sede policial de Port Orange, en el condado de Volusia, Florida, puso nuevamente en evidencia la creciente tensión e inseguridad institucional en los Estados Unidos. Linda Jean Croteau, de 71 años, ingresó armada al vestíbulo de la dependencia, apuntó contra el personal presente y abrió fuego hacia el área de custodia de pruebas, desatando una respuesta armada inmediata por parte de las fuerzas de seguridad locales.
Tras realizar la detonación inicial, la agresora se desplazó hacia el estacionamiento del recinto, donde se encontraban civiles y efectivos de respuesta. Según el reporte oficial, Croteau desoyó las repetidas órdenes de desarme emitidas por los agentes y continuó su avance en actitud hostil, lo que desencadenó la primera ráfaga de disparos para neutralizar la amenaza. Las imágenes registradas por el sistema de videovigilancia muestran que, tras caer abatida, intentó sujetar nuevamente el arma de fuego, motivando una segunda descarga por parte de la fuerza policial.
Aunque no se registraron agentes ni civiles heridos por los disparos de la mujer, esta falleció horas más tarde en un centro médico tras recibir asistencia de emergencia. Mientras las autoridades de Florida investigan los móviles detrás del ataque a la dependencia policial, el departamento local emitió un comunicado respaldando el accionar de los efectivos involucrados, catalogando la intervención como un uso legítimo de la fuerza en defensa de la seguridad pública.
