La violencia volvió a empañar el fútbol de la capital entrerriana durante la jornada de este lunes, en el marco del partido de ida de los cuartos de final de la Supercopa de la Liga Paranaense de Fútbol en categoría Sub-20. Al finalizar el encuentro en el que Patronato venció por 3 a 2 al Club Atlético Vanina Flores (VF) tras dar vuelta el marcador, se desató una violenta gresca sobre el campo de juego entre futbolistas de ambos planteles. La gravedad de los incidentes obligó a la intervención del personal policial de la Jefatura Departamental Paraná para resguardar a la terna arbitral y desalojar el predio.
Ante la escalada del escándalo, la comisión directiva del Club VF emitió un comunicado oficial en el que rechazó las acusaciones que responsabilizan únicamente a sus deportistas y desmintió de manera categórica que su parcialidad haya arrojado piedras hacia la cancha. La institución de calle Hernandarias aseguró que las agresiones provinieron de ambos lados tras un cruce inicial entre dos jugadores y anunció que aportará material audiovisual para deslindar responsabilidades. Por su parte, la delegación de Patronato denunció que al menos seis de sus juveniles sufrieron golpes de consideración, requiriendo atención de los servicios médicos de la ambulancia apostada en el evento.
Este lamentable episodio vuelve a exponer las fallas en la contención de la conducta deportiva y la falta de garantías operativas en las competencias locales, donde la pasión mal entendida deriva periódicamente en hechos vandálicos. La Sección Seguridad Deportiva de la Policía confirmó que la gresca estuvo contenida dentro del terreno de juego e inició las actuaciones de oficio para confeccionar el informe que individualizará a los involucrados. Exigir sanciones ejemplares a los responsables y fortalecer los controles preventivos resulta indispensable para evitar que la impunidad continúe destruyendo el desarrollo de los jóvenes deportistas en la provincia.
