El panorama económico nacional vuelve a situarse bajo la lupa de la comparación regional. Con una suba mensual del 1,9% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante septiembre, la Argentina se posicionó en el segundo lugar entre 15 economías de América Latina relevadas, ubicándose únicamente por detrás de Venezuela (8,4%). Si bien el indicador representó uno de los registros mensuales más bajos del año, la persistente diferencia con los países de la región continúa marcando el atraso en materia de estabilidad de precios.
El relevamiento de las mediciones oficiales muestra que la inflación argentina del mes pasado superó holgadamente a la de los socios comerciales limítrofes. Mientras la economía nacional registró un 1,9%, Brasil marcó un 0,82%, Uruguay un 0,54% y Chile un 0,40%. En el extremo inferior, Paraguay registró apenas un 0,10% mensual, lo que significa que el incremento de precios en el país fue 19 veces superior al registrado por el mercado paraguayo en el mismo periodo.
La distancia se profundiza al analizar el acumulado de los primeros nueve meses del año. La Argentina acumula una inflación del 23,6% en 2026 y un 33,4% en la medición interanual. Frente a estas cifras, las proyecciones del sector privado estiman que el IPC del año cerrará en torno al 30%. Sin embargo, la brecha estructural con las economías vecinas —cuyos acumulados anuales no superan el 5%— evidencia el enorme desafío que aún enfrenta el país para consolidar un esquema de precios previsible.
