Una sofisticada modalidad delictiva dejó al descubierto la vulnerabilidad en la custodia de pertenencias en espacios de uso público y la preocupante falta de prevención de las fuerzas de seguridad. En el marco de una investigación iniciada tras el robo de 150.000 dólares, 5.000 euros y valiosas joyas en el barrio marplatense de Lomas de Stella Maris, las autoridades detuvieron a una mujer acusada de extraer sistemáticamente las llaves de los casilleros de un gimnasio local para facilitar el ingreso de una banda a los domicilios sin necesidad de forzar los accesos.
La pesquisa judicial, coordinada por la Unidad Funcional de Instrucción N° 13 a cargo del fiscal Mariano Moyano, cobró impulso tras el peritaje al teléfono celular de un hombre de 35 años vinculado a una organización criminal. Las pruebas halladas en el dispositivo permitieron reconstruir el modus operandi y conducir a la Dirección Departamental de Investigaciones a ejecutar tres allanamientos simultáneos, donde se incautaron vehículos con pedido de secuestro, armas de fuego, joyas de alta gama, drones y herramientas destinadas a la inteligencia previa sobre las propiedades.
El procedimiento culminó con la detención de la principal sospechosa, de 28 años, quien fue trasladada a la Unidad Penal N° 50 de Batán imputada por los delitos de robo agravado y tenencia ilegal de arma de fuego. El caso reabre el debate sobre la falta de rigurosidad en los controles internos de establecimientos privados y expone la creciente audacia de las bandas organizadas para vulnerar la intimidad y el patrimonio de las familias sin generar sospechas inmediatas.
