El fútbol argentino vuelve a poner a prueba su jerarquía e historia competitiva frente a la hegemonía económica de las potencias de Brasil. Este jueves a partir de las 21.30, Estudiantes de La Plata se mide contra Flamengo en el legendario estadio Maracaná por el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores. Tras el empate sin goles cosechado en la ida, donde el conjunto dirigido por Alexander Medina logró anular la ofensiva carioca —que no registró tiros al arco frente a Fernando Muslera— pero pecó de falta de contundencia en el área rival, el León busca dar el zarpazo definitivo para meterse en la gran final de Montevideo, donde ya espera Palmeiras.
Para este cruce crucial, el «Cacique» Medina recupera piezas de experiencia en la zaga central: Leandro González Pírez y Tomás Palacios vuelven a estar disponibles tras cumplir sus fechas de suspensión. A ellos se suma la habilitación de Marcos Rojo, quien pelea la titularidad en el fondo. Pese a una racha irregular que lo muestra con solo una victoria en sus últimos siete compromisos oficiales y fuera de la zona de playoffs en el torneo local, el plantel albirrojo apela a su mística copera. «Llegamos acá por mérito propio y vamos a defender ese derecho de llegar a la final; faltan noventa minutos para soñar», aseveró Medina en la antesala del choque.
En la vereda de enfrente, el vigente campeón de América ratifica su condición de gigante continental apoyado en un presente arrollador. El conjunto conducido por Leonardo Jardim llega afianzado como líder del Brasileirão tras encadenar triunfos ante Fluminense y Bahía, acumulando 67 unidades. Si bien el DT portugués aguarda por la evolución de figuras clave como Giorgian de Arrascaeta, Ayrton Lucas y Saúl Ñíguez, el poderío de un plantel plagado de nombres de selección contrapone el despliegue económico de Brasil frente a la resistencia táctica y el carácter histórico que Estudiantes pretende imponer en Río de Janeiro.
