Tras recorrer 90 kilómetros a pie durante más de 24 horas consecitivas, miles de fieles completan este sábado la 44ª edición de la Peregrinación de los Pueblos, uniendo la ermita de Hasenkamp con el santuario de Schönstatt en Paraná. En un contexto atravesado por la incertidumbre económica y la marcada falta de contención institucional, la multitudinaria columna volvió a tomar las rutas entrerrianas para transformar el esfuerzo físico en un clamor colectivo de esperanza, salud y trabajo. La masiva movilización popular demuestra una vez más cómo las comunidades deben autoorganizarse ante las urgencias cotidianas que la dirigencia no logra resolver.
Con una logística montada por la propia comunidad y coordinada por más de 150 servidores por turno, la travesía exigió meses de preparación para garantizar asistencia sanitaria, puntos de hidratación y seguridad a lo largo de los cinco tramos del trayecto. Las estimaciones de los organizadores apuntan a superar holgadamente la cifra de 20.000 participantes registrada el año anterior, evidenciando una concurrencia que trasciende las fronteras de Entre Ríos e involucra a familias enteras de Santa Fe, Buenos Aires y otras provincias del país. Las intenciones llevadas a la caminata reflejan las heridas de una sociedad golpeada por las adicciones, la pérdida del empleo y el constante deterioro de la calidad de vida.
La emotiva llegada al santuario paranaense no solo consolida a esta manifestación como una de las demostraciones populares más convocantes de la región, sino que deja al descubierto la profunda necesidad de empatía y fraternidad en momentos de crisis. Mientras los peregrinos son recibidos por familiares y vecinos tras una noche entera de caminata, el evento reafirma que la solidaridad comunitaria continúa siendo la principal red de sostén para el pueblo entrerriano. La jornada cierra con un llamado implícito a revalorizar la dignidad humana y el compromiso social por encima del abandono estructural que afecta a la provincia.
