Unionbat, histórica fabricante de las baterías Willard y Dinasty, se presentó en concurso preventivo de acreedores luego de atravesar un fuerte deterioro financiero. La compañía acumula deudas por más de $40.000 millones y registró una pérdida neta de casi $22.000 millones durante el último ejercicio.
La empresa, que también abastece a terminales automotrices como Toyota, Mercedes-Benz y CNH, cerró a fines de junio su planta de Gualeguaychú y desvinculó a 101 trabajadores. Según reconoció ante la Justicia, no cuenta con fondos suficientes para afrontar las indemnizaciones.
El concurso fue abierto por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 20, a cargo de Eduardo Malde. Actualmente, Unionbat concentra su producción en su planta de General San Martín, Buenos Aires, donde permanecen 212 empleados.
Una crisis que profundizó las pérdidas
El deterioro financiero quedó reflejado en el balance cerrado el 28 de febrero de 2026. Durante ese período, la empresa facturó $46.585 millones, un 24% menos que en el ejercicio anterior, mientras que los costos de los bienes vendidos alcanzaron los $53.767 millones.
El resultado fue una pérdida bruta superior a los $7.181 millones y una pérdida neta de $21.929 millones. Un año antes, la compañía había obtenido una ganancia cercana a los $968 millones.
Entre los factores que Unionbat identificó como determinantes aparecen la caída de las ventas, el incremento de los costos y la mayor competencia de productos importados, principalmente provenientes de Brasil. El patrimonio de la firma se redujo además cerca de un 90% durante el período.
Una deuda laboral de $5.000 millones
El cierre de la planta entrerriana dejó una deuda laboral estimada en unos $5.000 millones por las indemnizaciones de los 101 trabajadores despedidos. La compañía admitió que no puede afrontar ese compromiso con recursos propios ni mediante financiamiento bancario.
A las obligaciones laborales se suman deudas declaradas ante la Justicia por $40.962 millones, USD 3,92 millones y €21.427. El sistema financiero concentra además acreencias por $25.578 millones y USD 1,8 millones.
El futuro de Unionbat quedará ahora atado al proceso concursal. La compañía se presenta como el único fabricante argentino de baterías con certificación IATF 16949 y como proveedor local de equipos originales para terminales automotrices. El proceso deberá determinar cómo se afrontarán las deudas y qué ocurrirá con los 212 puestos de trabajo que todavía sostiene.
