El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a ajustar a la baja sus estimaciones para la economía argentina en su actualización de las Perspectivas Económicas Globales. De acuerdo con las cifras presentadas durante la cumbre realizada en Tailandia, el organismo redujo la proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para este año a un modesto 2,1%, una marcada caída frente al 3,5% que había previsto de manera insistente en sus informes de abril y julio.
El freno en las expectativas no se limita al año en curso. Para 2027, el FMI recortó el avance del PBI al 3,5%, al tiempo que elevó su cálculo de inflación acumulada situándolo en un 32,5%, por encima de sus cálculos previos. Paralelamente, las estimaciones para el mercado de trabajo reflejan un leve deterioro, proyectando una tasa de desempleo del 7,6% para este ejercicio, lo que grafica un panorama de estancamiento que afecta directamente el empleo y el consumo en las provincias.
Esta revisión de metas se produce mientras el país mantiene su estatus como el mayor deudor del organismo multilateral, bajo un acuerdo de facilidades extendidas por 20.000 millones de dólares que impone estrictos condicionantes fiscales. La rebaja en las proyecciones reaviva las críticas sobre el impacto social de los programas del Fondo y pone de manifiesto la urgencia de sostener políticas orientadas a resguardar la actividad productiva interna frente a las exigencias financieras externas.
