El impacto del parate económico y la caída sostenida de las ventas volvieron a asestar un duro golpe al entramado mercantil entrerriano. La mítica confitería y restaurante La Ris cerró definitivamente sus puertas en la histórica esquina de Galarza y Urquiza, frente al Colegio del Uruguay y a pasos de la plaza Ramírez, terminando de manera abrupta con un ícono de la gastronomía de La Histórica que resistió distintas crisis a lo largo de las décadas.
El cierre del establecimiento no representa únicamente la pérdida de un punto de encuentro neurálgico para varias generaciones de uruguayenses, sino que saca a la luz la persistente vulnerabilidad de los comercios tradicionales frente al aumento de costos operativos y el desplome del consumo familiar. Administrado en su última etapa por los hermanos Vence tras su adquisición en 2010, el local no pudo sostener la viabilidad financiera en un contexto donde el sector gastronómico provincial atraviesa un escenario de extrema incertidumbre.
Esta persiana que se baja clausura una tradición comercial con raíces históricas en el siglo XIX —desde el primigenio Bar Jorge en 1878 hasta denominaciones emblemáticas como Tupinambá, Confitería Ramírez y RyS desde 1968—. La desaparición de un comercio con más de un siglo de arraigo en el corazón de la ciudad enciende las alarmas sobre la erosión de la identidad local y el preocupante vaciamiento comercial que sufren los centros urbanos en Entre Ríos.
